En un esfuerzo por contener la inflación y apoyar el bolsillo de los ciudadanos, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció una estrategia conjunta para frenar el alza en los combustibles. Se trata de un pacto que involucra directamente a las instituciones financieras del país para eliminar costos operativos que terminan pagando los consumidores.
Según información de El Universal, este acuerdo con la Asociación de Bancos de México (ABM) tiene como eje central la reducción de comisiones en los pagos realizados con tarjetas de crédito, débito y vales en todas las gasolineras del país. Este beneficio arrancará oficialmente el próximo 1 de mayo y se mantendrá vigente, en una primera etapa, hasta el 31 de octubre de este año.
El mecanismo es directo: los bancos dejarán de cobrar la llamada “cuota de intercambio”, que representa el 80% de la comisión total por cada pago con tarjeta. Para quienes utilizan vales, especialmente en el sector transporte, el descuento será de un peso con 10 centavos por cada transacción realizada. La intención es que este ahorro se traslade al precio de la gasolina Magna, Premium y el diésel.
Esta medida responde a la inestabilidad de los precios del petróleo en el mercado internacional, derivada de los conflictos en Medio Oriente. Al reducir la carga financiera para las estaciones de servicio, el Gobierno busca que los empresarios gasolineros tengan margen para no elevar los precios al público y absorber las presiones externas.
Finalmente, Sheinbaum destacó que este pequeño ahorro por operación suma cantidades millonarias al considerar las operaciones diarias nacionales. El objetivo es evitar que el costo del combustible encarezca otros productos de la canasta básica, protegiendo así la economía de las familias mexicanas durante el segundo semestre del año.
