La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha encendido las alarmas tras identificar ocho casos de hantavirus vinculados al crucero MV Hondius. Hasta el momento, se han confirmado tres infecciones y existen cinco casos sospechosos, lo que ha desencadenado una carrera contrarreloj por parte de las autoridades sanitarias de al menos cinco países para rastrear a los posibles contactos y contener la propagación.
De acuerdo con información de CNN Mundo, el brote se ha relacionado específicamente con la cepa Andes, una variante del virus que es poco común pero potencialmente grave. A diferencia de otras cepas, la variante andina tiene la particularidad de que, en situaciones de contacto muy cercano, puede transmitirse de persona a persona, lo que eleva el nivel de vigilancia epidemiológica.
El impacto del virus ya ha cobrado víctimas mortales. Desde que el buque zarpó de Argentina el mes pasado, tres personas han fallecido: una pareja de ciudadanos neerlandeses y un ciudadano alemán. Esta situación ha generado una gran preocupación internacional, especialmente porque muchos pasajeros desembarcaron antes de que se comprendiera la magnitud del problema.
Actualmente, dos pasajeros en estado grave fueron evacuados y trasladados a los Países Bajos para recibir tratamiento especializado. Los pacientes evacuados son un ciudadano británico, un alemán de 65 años y un miembro de la tripulación holandesa de 41 años. Una tercera persona también fue trasladada a territorio neerlandés, aunque por ahora no presenta síntomas.
En Suiza, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó que un pasajero que regresó a Zúrich dio positivo tras responder a un correo de alerta enviado por la operadora Oceanwide Expeditions. Por su parte, el Reino Unido mantiene a dos ciudadanos aislados en sus hogares como medida de precaución tras haber abandonado el barco al inicio de la travesía.
Mientras el rastreo continúa, el buque MV Hondius se dirige hacia las Islas Canarias, en España. Las autoridades españolas han decidido que el barco no atraque en puerto, sino que permanezca fondeado en alta mar para garantizar una repatriación segura y directa de los pasajeros restantes hacia sus países de origen sin riesgos para la población local.