La biodiversidad del planeta ha recibido un reconocimiento histórico en el ámbito de la diplomacia y la ciencia global. La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, un impresionante depósito subterráneo diseñado para proteger el futuro de la alimentación humana, fue galardonada con el prestigioso Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026. Este complejo búnker se ha convertido en el pilar fundamental para rescatar la agricultura mundial ante escenarios de crisis extremas o extinciones biológicas.
De acuerdo con información de la Agencia de Noticias EFE, el jurado reunido en Oviedo, España, otorgó el galardón por unanimidad de sus quince miembros, destacando el “modelo de multilateralismo eficaz” que impulsa este proyecto liderado por Noruega. La infraestructura no funciona como un banco genético tradicional para la investigación cotidiana, sino como una caja de seguridad donde instituciones de todo el mundo guardan duplicados de sus colecciones para recuperarlos en caso de catástrofes naturales o conflictos bélicos.
La fortaleza ártica, inaugurada en 2008 en la remota isla de Spitsbergen, custodia actualmente más de 1,3 millones de muestras de cultivos pertenecientes a unas 6.300 especies vegetales. Diseñada para resistir terremotos, erupciones volcánicas y bombardeos, la instalación cuenta con una capacidad total para albergar 4,5 millones de muestras. El comité evaluador aplaudió la “cooperación silenciosa” de esta obra estratégica, describiéndola como un legado invaluable para las próximas generaciones.
El valor real de esta “cámara del fin del mundo” quedó demostrado en 2015, cuando un centro de investigación en Siria perdió su colección de 150.000 muestras agrícolas debido a la guerra y pudo reconstruirla gracias a los duplicados de Svalbard. Actualmente, 129 instituciones y gobiernos almacenan allí sus semillas de forma gratuita, manteniendo siempre la propiedad exclusiva de sus recursos. Entre los principales contribuyentes destacan potencias como Estados Unidos, Alemania, Canadá y los Países Bajos, sumados a aportaciones recientes de España con variedades de olivos.
Tras conocer el fallo, el ministro de Agricultura y Alimentación de Noruega, Nils Kristen Sandtrøe, expresó su profundo agradecimiento a la Fundación Princesa de Asturias en nombre de su gobierno y de sus socios, Crop Trust y NordGen. Este galardón de Cooperación Internacional es el cuarto en anunciarse en la edición de este año, sumándose a categorías previas como la de Investigación Científica y Técnica, otorgada la semana pasada a los pioneros de la secuenciación rápida de ADN.