El cosmos nos ofrece espectáculos maravillosos que muchas veces están rodeados de mitos y falsas creencias. La Luna Azul que cerrará el mes de mayo es el ejemplo perfecto de cómo un término popular define a un proceso estrictamente matemático y astronómico que vale la pena conocer a fondo para disfrutarlo de manera consciente.
Como bien se explicó en los segmentos de divulgación de ADN 40, la realidad científica es que la Luna mantendrá su color blanco y plateado de siempre. El nombre de este fenómeno se acuñó hace décadas para ilustrar la rareza de tener dos lunas llenas dentro de un mismo mes, una anomalía del calendario que solo podemos presenciar cada dos o tres años.
Este suceso ocurre porque el periodo que le toma a la Luna pasar por sus ocho fases fundamentales es de 29 días y medio, un tiempo ligeramente menor al de la mayoría de los meses del año. Estas fases incluyen etapas cruciales como la Luna nueva, el cuarto creciente, la gibosa creciente y la Luna llena, siendo esta última la que se repetirá de forma excepcional en este cierre de mayo.
Para los interesados en observar la cara completamente iluminada por el reflejo del Sol, el fenómeno iniciará su marcha el domingo 31 de mayo a las 19:06 horas. Los expertos aseguran que el punto de máximo esplendor lumínico ocurrirá en la madrugada del lunes 1 de junio a las 02:45 horas, ofreciendo una vista majestuosa para quienes decidan desvelarse.
Para vivir esta experiencia astronómica de forma óptima, se aconseja buscar entornos naturales alejados de las luces de la ciudad y contar con un cielo completamente limpio. No dejes pasar este momento para conectar con los misterios del universo, ya que la oportunidad de presenciar otra Luna Azul no se volverá a presentar en el firmamento hasta el año 2028.